Un programador errante en busca de la sabiduría...

Reseña del principio de Dilbert

No esto no es una broma, y si, estamos hablando de ese Dilbert... Si no lo conoces es por que eres muy joven para recordarlo, pero Dilbert es un web-comic... comic... serie de tv?... muy famoso. Trata de un ingeniero en computación que vive situaciones hilarantes en el trabajo. Que nos hacen reír por que son jodidamente realistas.

El principio de Dilbert es la anti-tesis/tesis-complementaria al principio de Peter. Mientras que Peter nos dice que todos tienden a acender a un puesto de trabajo donde alcanzan su nivel de incompetencia Dilbert nos plantea que en realidad La gente mas idiota es colocada en los puestos directivos para causar el menor daño a la empresa.

Este libro de 1996, creado por Scott Adams, es muy difícil de encontrar físico en español, su versión en ingles es relativamente barata y encontrar el PDF es muy fácil. El libro abre con esta excelente historia.

El otro día llevé mi agenda electrónica al centro de reparación por que se negaba a funcionar tras haberle cambiado la pila. El encargado me tomó el aparato de la mano, abrió la tapa de la pila, le dio la vuelta, cerró la tapa y me lo devolvió, ya en perfecto estado de funcionamiento, privándome así del placer de manifestar mi justa indignación ante la pésima calidad del producto. Pero el técnico puso cara de regocijo, al igual que los demás clientes que presenciaron la escena. Ese día, en esa situación concreta, fui un completo imbécil. Y, sin embargo, fui capaz de conducir un complejo vehículo de motor hasta el centro de reparación sin pensarlo dos veces. La capacidad del ser humano para entrar y salir de la imbecilidad muchas veces a lo largo del día sin darse cuenta siquiera de la transición, y sin matar a más de un testigo inocente, es asombrosa.

Han ascendido a mi compañero que no hace nada

Imaginemos el caso hipotético de un desarrollo de software, tu y tu equipo trabajan añadiendo funcionalidades mientras que el proyect owner se la pasa prometiendo tiempos imposibles. Un día un autobús escolar atropella a esta desagradable persona y su puesto queda libre. ¿A quien crees que van a ascender? ¿al empleado con mas features resueltas? o ¿al empleado al que mas bugs le han reportado? El principio de Peter dicta que por meritocracia se debería premiar al que mejor trabaja, sin embargo si quitas a tu mejor trabajador de la linea de producción es obvio que los tiempos se retrasaran. Por eso asciendes al mas imbécil. Para que deje de programar cosas con bugs.

Así como este ejemplo Scott nos plantea un par mas de como la gente mas inútil llega a ser premiada con puestos administrativos altos. Y no escatima en comedia y en llevar a las situaciones al grado de lo ridículo. La tira de Dilbert se publica desde 1989, para el año de publicación de este libro Scott contaba con una basta cantidad de emails y cartas enviadas por un montón de empleados que narraban las situaciones mas ridículas de su vida laboral. Jefes con ganas de concentrar los recursos de la empresa de forma global, aparatos eléctricos con luces indicativas de que el artefacto esta apagado. Planes fallidos de incentivar la moral de los empleados a base de no dar aumentos y condicionar los bonos.

Feliz y con baja autoestima

Este libro no solo plantea que los jefes son idiotas, también aborda temas como el rendimiento laboral y la imperiosa necesidad de hacer juntas que podrían resumirse en un correo. No duda en usar chistes y anécdotas para plantearnos una idea escalofriante. La empresa nos quiere felices... pero no tanto. Un empleado feliz no pide aumentos, pero si es demasiado feliz se le infla el ego y empieza a pensar en el futuro y se da cuenta que su plan de retiro es una mierda.

Para exprimir al máximo la productividad del empleado se necesita un equilibrio entre comodidad e infelicidad. Si odias a un colega que dice chistes estúpidos tus niveles de infelicidad están por encima del umbral de in-productividad. Si tu comodidad da para salir puntual todos los días de forma cotidiana, tendrás demasiado tiempo libre para soñar con una vida mejor y entonces tendrás una baja en la productividad. El mercado te quiere feliz, pero no tanto.

Dilbert no duda en listar y satirizar las formas en la que una empresa se esfuerza por hacer infeliz a sus empleados, algunos ejemplos son:

  • Cubiculos: Estos elementos sirven para recordarle al empleado que su valor para la empresa es marginal.
  • Hotelizacion: Algunos empleados pueden desarrollar un sentido de hogar con su cubículo, por esto hay que rotarlos.
  • Vestimenta: Nada es tan adorable como un mono organillero, pero eso seria un uniforme y generaría costos. por eso las empresas inventaron el código de vestimenta. Para hacer que todos luzcan igual a costo 0.
  • Programas de reconocimiento al empleado: No hay programas de reconocimiento para los niveles jerárquicos mas altos, estos se reservan para los niveles inferiores. ¿Esto no es extremadamente clasista?
  • Infravalorar la aportación del empleado: Con la valoración llega la autoestima, y con la autoestima llega el pedir mas dinero. Por eso los jefes hojean una carpeta sin motivo mientras un empleado expresa una opinión. por que el informe que lleva una semana en el escritorio, y que se a negado a leer, es mas importante que darle valor al empleado

y un montón de temas mas...

Este libro es indispensable para comprender los distintos ambientes laborales que un programador, y cualquier otra profesión, puede toparse en una empresa. Una joya entre las obras literarias sobre administración empresarial de la década de los 90s. Como programador debo reconocer que somos unas divas que nos podemos dar el lujo de burlarnos de nuestro entorno laboral sin apenas consecuencias. Y este libro nos da montón de herramientas para hacerlo.


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